viernes, 10 de agosto de 2007

Funciones del lenguaje
Augusto Solórzano
Magíster en estética


La función principal de cualquier lenguaje es la de hacer posible el permanente intercambio de mensajes dentro de un contexto en particular. Mediante el empleo de los distintos actos del habla es que toda una colectividad hace posible que los mensajes sean trasmitidos en los diferentes contextos y que, por lo tanto, el proceso de comunicación se lleve a cabo al interior de la sociedad.
En la vida cotidiana estamos tan familiarizados con todos y cada uno de los actos del habla que pocas veces nos detenemos a pensar en la manera en que ellos posibilitan el proceso comunicativo como tal. Cuando en la calle alguien nos pregunta la hora o nos solicita que le demos la dirección exacta de un lugar en particular no somos concientes del acto lingüístico que a través de la acción de preguntar y contestar se esta llevando a cabo en ese momento.
En el ejemplo que acabamos de mencionar, el simple saludo o guiño de quien pide la hora o solicita información acerca de un lugar, es de por si un acto de habla fático, en tanto que a través de él es que se ha podido dar inicio al proceso comunicativo entre dos o mas personas, al tiempo que el acto de preguntar y el dar la dirección han sido calorados por los lingüistas como actos de habla mayores. A pesar de que en la vida diaria nos veamos inmersos en este tipo de situaciones, solo los estudiosos del lenguaje son capaces de dimensionar los alcances semióticos y pragmáticos que dichos actos del habla tienen a la hora de establecer los distintos lazos culturales.
El pedir la hora o el solicitar una dirección va mucho mas allá de ser un simple acto empírico ya que éste termina transformándose en una conducta social mucho más compleja de la que en apariencia podría suponerse en un principio. Desde esta perspectiva es posible determinar que lo que sucede en la comunicación es que sencillamente existen mensajes cuya información tiene un carácter netamente informativo (órdenes, datos puntuales sobre alguien o algo) y, otros tantos que conllevan cierta subjetividad tal como sucede con los mensajes que provienen del mundo del arte, la música, la danza, el amor etc.
En líneas atrás ya veíamos cómo el hablar de la cultura significaba hablar de los diferentes procesos de significación y por tanto de comunicación, así como también de la manera en que una sociedad determinada aparecía cuando en el simple entorno salían a flote las distintas relaciones de significación que terminaban por trasformar a éste en medio. De hecho, podría decirse que la cultura es simplemente un fenómeno semiológico que inventa sus propios lenguajes y a través de ellos hace posible el intercambio de objetos entre las sociedades. Y que el lenguaje es el instrumento de comunicación que le sirve a toda una comunidad para manifestar finalidades específicas. Tales finalidades reciben el nombre de funciones.

En el ámbito académico se ha venido discutiendo desde hace algún tiempo si estas “funciones” deben ser nombradas “funciones de la comunicación” o “funciones del lenguaje”. Dentro de nuestro contexto es mejor llamarlas de la segunda forma, ya que como hemos venido señalando líneas atrás, el lenguaje es el vehículo que hace posible la comunicación del idioma y todos los idiomas tienen las mismas funciones.

Antes de entrar a detallar todas y cada una de las funciones del lenguaje y la forma en que cada una de ellas posibilitan el intercambio comunicativo del hombre con sus demás congéneres (bien se a éste objetivo o subjetivo), es necesario decir que las funciones han sido clasificadas en cuatro distintos niveles así: Nivel pre-científico o pre-técnico, Nivel técnico instrumental, nivel científico y por último, el nivel estético.

En el siguiente grafico se ilustra esquemáticamente cada uno de los niveles y sus subsecuentes funciones que, luego analizaremos más detenidamente en líneas posteriores:












Niveles

Pre-científico o pre-técnico
Técnico Instrumental
Científico
Estético
Expresiva o emotiva
ConativaTendenciosa apelativa
Fática o de mantenimiento
Representativa o referencial
Mimética
Estética o poética
El Nivel Pre-científico y pre-técnico se refiere a la manera en que el hombre y el animal se identifican con la naturaleza de forma netamente subjetiva. En él los signos y el lenguaje tienen dos funciones principales: la función expresiva y la función mimética. La función expresiva es la encargada de manifestar los sentimientos del usuario. Como bien lo indica su nombre a través de ella el hombre expresa o libera sus sentimientos mediante el empleo de ruidos y sonidos; por la alteración del orden normal de las palabras; o simplemente, mediante entonaciones exclamativas y el empleo de sufijos. En términos prácticos esta función está orientada a que el emisor infiera o deduzca el estado emocional de quien le esta emitiendo el mensaje. De allí emana su carácter subjetivo. Las propias exclamaciones, el énfasis en la entonación de las palabras, la risa, las interrupciones, los gestos, la alteración del orden de las palabras, las exclamaciones, los elementos emotivos de todo tipo bien sean éstos diminutivos, aumentativos, despectivos, los adjetivos valorativos, los términos connotativos o equívocos y, por supuesto, las expresiones que hacen uso del modo subjuntivo optativo tan características del lenguaje coloquial, hacen parte de esta función. Su carácter subjetivo sale a flote cuando por ejemplo expresamos un “¡ay!” de dolor una vez nos hemos dado un golpe, cuando decimos a nuestra novia que la echamos de menos o, cuando decimos que odiamos las espinacas. Ella también se encuentra dentro de sistemas tales como la pintura, la música y la moda.

Dentro de este nivel también se encuentra la función mimética o metalingustica que se hace presente en la vida cotidiana cada vez que el hombre, mediante empleo de ruidos guturales, nasalidades y articulaciones imita los sonidos de la fauna o las formas de la naturaleza. Para lograrlo, el hombre hace uso de la onomatopeya (palabras cuyo sonido recuerda la realidad a la que se refiere (miau-miau, plaf o tictac y en las que existe una motivación entre el significante y el referente). Su foco central es el código. En ella la lengua se toma a sí misma como referente, cuando la lengua habla de la lengua.

A diferencia del nivel anterior donde el interés estaba enfocado hacia una comunicación de carácter subjetivo, en este segundo nivel conocido como el técnico instrumental las funciones giran en torno a que el hombre encuentre su propia identidad a través de lo objetivo. En él los signos y el lenguaje tienen dos funciones básicas: la función tendenciosa o conativa y la función fática o de mantenimiento.

En la función tendenciosa o conativa el hombre hace uso del lenguaje en todas sus dimensiones para llamar la atención del otro; es decir, para que ese “otro” haga o deje de hacer algo en particular. Mediante su uso pretendemos provocar una reacción específica en el receptor, quien es el que finalmente se convierte en el elemento fundamental en ella. Por excelencia, es la función de mandato y pregunta y, generalmente, sus recursos lingüísticos son los vocativos (llamativos), el modo imperativo (las ordenes), las oraciones interrogativas. También se halla presente cuando utilizamos deliberadamente elementos afectivos, adjetivos valorativos, términos connotativos (significadores) y, toda la serie de recursos retóricos. El famoso “abra aquí” tan propio de los instructivos gráficos, la expresión “cállese” o “abre la ventana, por favor” son tan solo algunos ejemplos que caracterizan a esta función, así como también lo es un determinado color en una prenda de vestir, un grito de auxilio o, un escuadrón policivo en una esquina etc. Dentro del comportamiento animal esta función también está latente cuando por ejemplo el perro ladra para salir a la calle o para que se le de de comer, así como también cuando la hembra llama al macho para iniciar el ciclo reproductivo.

Por su parte la función fática (conocida también como la función de mantenimiento), sirve para asegurar que el circuito de comunicación entre el emisor y el receptor se mantenga abierto. De ella hacen parte expresiones tales como “y entonces…” “ya veo” “umm….ya” o “bien” son muy comunes cuando la gente habla por teléfono y, en general, todas las palabras a las que se recurre en el lenguaje coloquial para cerciorarse de que el otro este escuchándolo a uno. También la función tendenciosa, conativa o apelativa aparece a través de notas muy altas o muy bajas en las canciones o mediante chistes grotescos en la obras dramatúrgicas. Unas y otros están dispuestos para mantener la atención del receptor y tenerlo siempre a la expectativa. Está orientada al canal. La finalidad es establecer, prolongar o interrumpir la comunicación, o bien comprobar si existe "contacto". En esencia, su contenido informativo es más bien escaso por no decir totalmente nulo y, en algunas ocasiones (tal como sucede en las conversaciones de novios por ejemplo), éste resulta ser redundante y previsible. Por eso, precisamente esta función se asocia con la charla intrascendente sobre el tiempo, la salud y otros tantos tópicos

El tercer nivel es conocido como nivel científico y a él solo corresponde la función representativa, referencial, denotativa o simbólica que, en pocas palabras, es una especie de puente entre lo subjetivo y lo objetivo que permite el permanente diálogo entre uno y otro. A través de ella es que el hombre trasforma su mundo en la medida en que lo conoce como por ejemplo cuando alguien le dice a otro “está lloviendo”, o “la capital de Colombia es Bogotá”. La palabra y, concretamente, el símbolo, se convierte en el medio que permite comprender y entender la realidad y transformarla en objeto de la comunicación. Dentro del esquema comunicativo ella está orientada al contexto o referente y se encarga de trasmitir contenidos objetivos referidos a la realidad extralingüística. Debido a que se mantiene totalmente alejada de la subjetividad ella es utilizada para exponer hechos y realidades concretas como las que estructuran el lenguaje científico donde la entonación es totalmente neutra, su modo es netamente indicativo y prevalece la ausencia de adjetivación valorativa ya que su léxico es en esencia denotativo.

También vale señalar que a pesar de los diferentes nombres que recibe esta función, ésta se presenta cuando el emisor y el receptor se comunican algo del mundo real o imaginario al que ambos pueden referirse, hecho que la convierte en una función exclusiva del hombre.

Aunque la función representativa o referencial hace parte del lenguaje articulado, también está presente en la moda, la mitología, los alfabetos, las señales de transito, el cine y, en general, en todas aquellas manifestaciones que permiten la comunicación significativa.

El último nivel, el estético también contiene una sola función, la estética o poética. En ella, el símbolo se encarga de llamar la atención sobre su propia forma o expresión y por eso se dice que es la función orientada al mensaje mismo; es decir, que mientras en las funciones anteriores el signo se utiliza en forma práctica para expresar diferentes contenidos, en la función estética el emisor realiza “la forma de expresión” hecho que hace que ésta posea un elevado sentido de la información. Un ejemplo característico de esta función aparece cuando una mujer busca unos zapatos con un tono específico de azul para que estos “corten” mejor con el color del bolso y así producir una combinación estética más agradable para los demás. En el caso del lenguaje articulado, la función estética aparece cuando en la cotidianidad el hombre dispone de un orden determinado mucho más rítmico para decir ciertas palabras: decimos “Adán y Eva” y no “Eva y Adán” porque sencillamente por costumbre o por armonía suena mejor la primera expresión.

Esta función aparece siempre que la expresión atrae la atención sobre su forma y, de hecho puede decirse que en un sentido técnico, ella posee una elevada información. Constantemente la encontramos en lenguaje publicitario bajo la figura de lo eslóganes y también en todas aquellas manifestaciones lingüísticas en la que el lenguaje se utilice con propósito estético o chocante como por ejemplo cuando decimos ¡contamos contigo! Aquí la repetición de “cont” se encarga de atraer mucho más la atención del receptor en tanto que la hace mucho más fácil de recordar, al tiempo que también la hace más atrayente al oído.

El siguiente esquema fue el que le sirvió de base al teórico y lingüista ruso Roman jakobson para planificar las seis funciones antes mencionadas:

La comunicación humana.
Comunicación.
Elementos de la comunicación:
· Emisor.
· Receptor.
· Mensaje.
· Código.
· Canal.
Las funciones del lenguaje.
Denotativa o referencial.
Emotiva o expresiva.
Conativa o apelativa.
Fática o de contacto.
Poética o estética.
Metalingüística.
-

En el año 2001 Nestor Sexe en su libro “Diseño. Com” hace clara referencia a la teoria del cartel propuesta por Norberto Chaves, teoría que a su vez está fundamentada en los planteamientos estructuralistas de Jabokson. Si se mira al detalle ello representa un gran esfuerzo en tanto que lo que lo que Chaves nos ofrece es una aplicación directa, una base concreta para entender cómo pueden operar los conceptos lingüísticos (en este caso las funciones del lenguaje) al campo de la imagen en general.
En las siguientes líneas nos detendremos a comparar cómo operan las funciones del lenguaje en términos lingüísticos y en la teoría del cartel.
Funciones del lenguaje.
Emotiva o expresiva.
Se da cuando expresamos sentimientos o deseos. Ej. : ¡Qué pena, Colombia por poco gana el partido!
En la teoría del cartel esta función corresponde a la Identificación: se presenta cuando el mensaje logra convertirse e inscribirse en algo significativo para el receptor tal como sucede con las marcas y los logotipos que logramos recordar sin esfuerzo alguno.
Mimética o metalingüística.
Cuando utilizas la lengua para hablar del propio lenguaje. Ej. : Pero, es un adjetivo calificativo.
En la teoría del cartel esta función corresponde a la convencionalidad: capacidad de la que dispone el mensaje para comunicar sus propias claves de descodificación. En ella se recurre al uso de códigos que vinculan al texto con la imagen, los buenos usos del dispositivo, la correcta lectura de la imagen por parte del receptor, la correcta composición, diagramación y selección de tipografías etc.
Tendenciosa conativa o apelativa.
El hablante quiere llamar la atención al oyente. Ej. : ¡Oye, oye, espera un momento!
En la teoría del cartel esta función corresponde a la persuasión:
En esencia es la capacidad que tiene el mensaje para producir efectos posteriores a la propia comunicación. Esta función se caracteriza por hacer uso de la seducción y también de la coacción.
Fática o de mantenimento.
Se utiliza para establecer contacto o cortar la comunicación. Ej. : Hola, ¿qué tal? ¡Adiós, hasta pronto!
En la teoría del cartel esta función corresponde al contacto:
Como puede deducirse desde su nombre mismo, esta función tiene por objetivo poner en contacto al emisor con el receptor, y para ello hace uso de llamados de atención, de incitaciones para que el cartel sea observado y, para que éste se mantenga en la memoria de quien lo ve y lo lee.
Representativa, referencial, denotativa o simbólica.
Se produce cuando el emisor utiliza el lenguaje para transmitir una información al receptor. Ej.: Son las tres y media.
En la teoría del cartel esta función corresponde a la información: capacidad de la que hace uso el emisor para trasmitir en su mensaje representaciones, ideas o imágenes correspondientes a un tema especifico.
Estética o poética.
Se utiliza cuando se busca la belleza y el mensaje oral o escrito se cuida especialmente. Ej. : Amar es cuando la proteges de la lluvia y el viento.Amar es cuando la abrazas y te olvidas del tiempo.
A través de ella el mensaje se constituye en un hecho visual que ante todo agrada al receptor y, a través de ello es más fácilmente aceptado por el receptor.

viernes, 27 de julio de 2007

INTRODUCCION A LA PRAGMATICA DE LA IMAGEN


Augusto Solórzano
Magíster en estética

Al hablar sobre la semántica (teoría que estudia y analiza los procesos de significación), nos hemos habituado en alguna medida a ver el significado como una relación entre los signos y la realidad. Sin embargo, el vínculo entre signo y realidad no se agota allí, y la razón es muy sencilla: la significación de una palabra o de una imagen depende ente­ramente de relaciones complejas que el hombre establece con los demás hombres y con el “medio” que le rodea.
En el caso de la pragmática visual el proceso cognitivo de la percepción visual, depende enteramente de las siguientes operaciones mentales: uno, captar el objeto, dos, analizarlo, tres compararlo y, cuatro, adaptarlo a un contexto especifico. En otras palabras, establecer un vínculo pragmático con una imagen es simplemente remitirse a determinadas formas de articulación del saber y a las condiciones concretas de su producción, recepción, sensación, comprobación manipulación y organización.
Como bien lo demostró la teoría comunicativa del siglo XX, la condición primaria para que algo llegue a ser tenido en cuenta como mensaje es que éste este destinado para alguien en particular. El diseñador grafico dentro de este contexto es sin lugar a dudas un comunicador especializado que cubre necesidades primarias y secundarias, que planea el mejoramiento de la calidad de vida dentro



de una sociedad y que, además, hace uso de códigos estéticos para ordenar y embellecer la jungla de palabras y de imágenes que a diario nos rodean.
En efecto, si una imagen significa algo, lo significa siempre para alguien y ello es así por­que sencillamente alguien más quiso significarlo. De esta forma, el significado no es más que uno de los tantos elementos del lenguaje, y el lenguaje es, ante todo, una herramienta para la comunicación entre los hombres.
Bajo esta perspectiva de la comunica­ción, casi podríamos adentramos ya en la dimensión pragmática del signo visual. Sin embargo, para poder establecer el termino “pragmática de la imagen” o “pragmática del signo visual” se requiere dar la vuelta a la pagina y decir que dicho concepto es totalmente nuevo dentro del contexto cultural dado que éste no había sido tenido en cuenta hasta la década de los años sesenta cuando Roland Barthes amplia el campo de investigación de la lingüística y ve cómo esta rama del saber concierne por igual a las actividades populares entre ellas el catch o la lucha libre, la publicidad, la moda y, no solamente a ciertas actividades intelectuales ligadas al estudio de la lengua y la lógica.
Hasta ese momento, tan solo se hablaba de la pragmática lingüística y se le definía como una disciplina que estudiaba el discur­so (es decir, que estudiaba el habla, los actos de hablar o de escribir) como un acto humano que se dirigía a la producción de ciertos efectos. En esencia, podríamos decir que Barthes fue el pionero que abrió la puerta para que los términos abstractos de la lingüística fueran traducidos a las experiencias cotidianas. El otro gran antecedente del giro pragmático[1] es Charles Morris quien luego de trabajar a fondo una teoría alrededor de los signos estableció una sistematización de la teoría semiótica cuyo campo de acción fue dividido en: semántica (relaciones de los signos con los objetos a que son aplicables), sintáctica (relación formal de los signos entre sí) y pragmática (relación de los signos con los interpretantes).
El proceso semiótico que este autor plantea se basa en la formulación de tres tipos de reglas; reglas de formación, reglas de transformación y la Regla Semántica que determina en qué condiciones un signo es aplicable a un objeto o situación. Desde esta última perspectiva es que se abre la dimensión pragmática que tiene en cuenta cómo en determinadas circunstancias el interpretante recurre al uso de sinnúmero de hábitos y cómo también los hábitos determinan en el interpretante la manera de hacer un uso muy preciso de los signos.
En el caso de la imagen visual estas fisuras teóricas son las que permiten empezar a dimensionar cómo opera la pragmática en todo lo concerniente al signo visual.

Hablar de la prag­mática visual no es mas que hablar de una parte de la semiótica que trata de establecer de origen de los signos visuales, sus diferentes usos y sus múltiples efectos, así como también de la manera en que éstos producen y determinan conductas especificas dentro del contexto en el cual aparecen. La pragmática visual interrelaciona la intuición intelectual de la que dispone el diseñador grafico y, en general el creador o comunicador visual con la subjetividad que caracteriza ciertas experiencias que son compatibles con la posibilidad de una determinación objetiva y exhaustiva de cualquier significado.

Dado que la imagen está presente en cualquier contexto cultural, el ámbito de la pragmática visual es demasiado amplio y sirve para muchos propósitos. Allí donde operen los pro­cesos fisiológicos del acto de hablar, los análisis psicológicos, etnológicos y sociológicos comparativos entre los hábitos lingüísticos de distintas perso­nas o grupos sociales, la pragmática de la imagen tiene un campo de acción específico. De hecho, podría decirse que donde la imagen opere

con un fin comunicativo determinado e influya en el comportamiento de quien lee la imagen bien sea a nivel de información, de pregunta, de pedir o solicitar algo, de insul­tar, de persuadir, de dominar, de halagar, de ordenar, de despreciar, de en­gañar o bien de entretener, tácitamente la pragmática esta accionando en todo su esplendor.

Toda esta variedad de funciones que atañen por igual al campo de la lingüística como al campo de la imagen, puede clasificarse en grandes grupos y reducirse así a unas pocas funciones primarias sobre las que existe cierto consenso:

a) Función descriptiva. Esta función (o uso) del lenguaje suele llamarse también informativa y se usa básicamente para llevar a la mente del receptor una determinada proposición ( ) o, lo que es lo mismo una información que ha sido cargada con una “intensión” (esta intensión se escribe con “s” porque viene del latín “tensum” que significa “ir a”, “tender a”, “buscar a) especifica por parte del emisor. No siempre que usamos el lenguaje en su función descriptiva deseamos realmente in­formar sobre lo que decimos. Sí, por ejemplo, durante un examen de historia se nos in­terroga sobre la independencia de nuestro país, trataremos de describirla (en la medida de nuestras posibilidades); pero probablemente no estaremos tan seguros de la originalidad de nuestra respuesta como para que tengamos la intensión de aportar nuevos datos y acrecentar o modificar con ellos los co­nocimientos del profesor y de la historia misma.
Usamos el lenguaje en su función descriptiva, pues, cuando discurri­mos y razonamos acerca del mundo que nos rodea
La función descriptiva es usada cuando pasamos y razonamos acerca del mundo que nos rodea.
El sistema descriptivo relaciona las propiedades con sujetos. En otras palabras, esta función es usada para describir las propiedades características que se atribuyen a los sujetos. Ello se puede corroborar a través de los siguientes ejemplos:
“Sócrates y mi tía Etelvina son mortales", "el perro de mi vecino es violeta" o "el fara­ón Pepi se casó con su hermana". En cada uno de ellos estamos atribuyendo respectivamente al filósofo, a la tía, al perro y al faraón las propiedades de ser mortales, tener color y de haber practicado el tradicional incesto de los reyes egipcios.

Cuando se dice "la estupi­dez es una enfermedad contagiosa", se afirma que, cualquier cosa que sea la estupidez, ella pertenece a la clase de los objetos que tienen la propiedad de ser "enfermedad contagiosa", junto con la gripe, la tuberculosis y la sífi­lis.

b) Función directiva. La función directiva, a diferencia de la descriptiva no guarda relación con los valores de verdad. Básicamente esta función e trata de las expresiones que emplea una persona para provocar o promover en otra ciertos comportamientos, actitudes que influyan en la voluntad de esta última. En el ámbito militar ésta se evidencia fácilmente cuando a la tropa se le da la orden "¡A levantarse, carrera mar!" o, cuando por ejemplo, cuando a alguien se le hace un pedido se hace un pedido, una solicitud, un ruego y, en general en todos aquellos actos del habla que pretenden que alguien actué o se abstenga de comportarse de cierta manera.
Incluso puede considerarse que una pregunta también integra el grupo de las expresiones directivas, porque constituye un pedido de respuesta, el reclamo de una conducta consistente en proporcionar una información. Así, la expresión "¿qué hora es?" podría traducirse por "dígame usted la hora, por favor".

c) Función expresiva. Esta función tampoco pretende predicar verdades o falsedades. Desde una óptica psicológica podrá decirse que son auténticas o artificiales; desde el punto de vista estético, que son bellas. Ante todo ésta sirve para manifestar sentimientos o emociones que necesitamos desahogar en la vida cotidiana; en otras palabras, sirve para desahogarnos nuestros sentimientos ante nosotros mismos y ante los demás. Como ejemplo tenemos ¡ahí caramba!, ¡carajo! "¡Cáspita!"
d) Función operativa. Esta función aparte de mantenerse aparte de los limites de lo verdadero y lo falso no describe, expresa ni ordena, sino que realiza u opera directamente un cambio en la realidad. En el caso de la expresión “buenos días, señorita” no hay una descripción real ni del tiempo ni de la edad de la mujer a quien se saluda. Le decimos ¡buenos días señorita! A una mujer que cumpla con labores secretariales tanto como a una mujer joven sin importar si la mañana es lluviosa, nublada o calida. En dicha expresión no expresamos emociones, así como tampoco pretendemos provocar una con­ducta de nuestro interlocutor; simplemente, estamos saludando. Una vez pronunciadas estas palabras operativas o performativas hemos cumplido con la pretensión que inicialmente nos proponíamos tal como sucede cuando el juez golpea su martillo y le dice al reo ¡lo sentencio a cinco años de preciso! O, cuando el sacerdote le dice al la pareja de novios ¡los declaro marido y mujer!
e) Los usos mixtos. Esta función sirve a los límites del lenguaje expresivo y acompaña a alguna característica del lenguaje gramatical en particular. En otras palabras, intención de ésta es la de hacer cumplir al lenguaje una determinada función dentro del contexto en el cual se expone el mensaje. Todo aquello que acompaña y rodea la expresión como por ejemplo la exclamación, la interrogación o la admiración. Los usos mixtos nos proporcionan cierta información precisa sobre cual es la intención del mensaje que se nos esta trasmitiendo. Una orden pretende obtener de nosotros una conducta, pero a la vez nos proporciona cierta información sobre las preferencias de quien la emite, y es fácil hallar también en ella la expresión de cierta actitud emotiva: el deseo del emisor por aquello que prescribe, o su rechazo por aquello que prohíbe. Aun el mensaje más puramente expre­sivo, corro "¡ay!", incluye la información de que su emisor siente alguna clase de dolor y, en cierto contexto, puede servir para incitarnos a darle ayuda.






Para comentar en el Blog

1. Haga una investigación previa sobre cada una de estas funciones que están dispuestas para la pragmática lingüística y exponga cómo operaria cada una de ellas en términos de imagen. Busque ejemplos de imágenes que permitan corroborar sus comentarios.


[1] La sintaxis es el pun­to de partida de la semántica, ya que para estudiar las formas de significa­ción y sus problemas es preciso admitir primero ciertas expresiones a las cuales haya de atribuirse aquella significación, y para distinguir las expre­siones aceptables (bien formadas) de las inaceptables (mal formadas) es ne­cesario conocer o establecer ciertas reglas de formación. A su vez, la se­mántica es una base necesaria para la pragmática, ya que el uso que se hace del lenguaje presupone el manejo de los significados atribuidos a los signos que se empleen

viernes, 15 de junio de 2007

Bienvenidos estudiantes:

En este blog ustedes deben registrar todos y cada uno de los talleres que se proponen en el programa del curso afín de socializar las imagenes y opiniones sobre ellas. Recuerde que el exito del curso depende en gran medida del empeño de todos y cada uno de nosostros. Por lo tanto los invito a trabajar fuertemente y con la mayor disponibilidad del mundo. En el espacio dispuesto para la etiqueta ustedes deben poner el nombre del ejercicio. Gracias.